El mes que nadie elige

Cómo la fecha de nacimiento sigue influyendo en quién parece tener talento en el fútbol base.

Basta con mirar las fichas de un equipo alevín de cierto nivel. Muchos jugadores nacieron en enero, febrero o marzo; pocos, en noviembre o diciembre. No es casualidad ni una cuestión de talento repartido por meses. Es una consecuencia de cómo se organizan las categorías.

En el fútbol base se compite por categorías con fecha de corte el 1 de enero. Dentro de un mismo año de nacimiento, un niño nacido el 2 de enero y otro nacido el 30 de diciembre se llevan casi un año. Esa diferencia, y la ventaja que puede dar en fuerza, velocidad, coordinación o experiencia, es lo que se conoce como efecto de la edad relativa. Cuando una categoría agrupa dos años, aparece además otra diferencia —ser de primer o de segundo año—, que puede sumarse a la anterior pero no es exactamente el mismo fenómeno.

Este artículo trata de esa diferencia de calendario. La maduración biológica —que dos niños de la misma edad se desarrollen a ritmos distintos— es otra cuestión, que analizamos en Bueno para el resultado, malo para el club.

Qué dice la evidencia

Un sesgo que aparece casi en todas partes

Lo que se ve en las fichas de un alevín no es una rareza local. Una revisión de estudios de muchos deportes encontró el efecto de forma constante: pequeño en el conjunto, pero mayor en chicos adolescentes, en selecciones regionales y nacionales y en deportes muy populares [1]. El fútbol juvenil de selección reúne las tres condiciones. En las selecciones juveniles de diez países europeos sobraban los nacidos entre enero y marzo [2], y entre las temporadas 2000-01 y 2010-11 la distribución en el fútbol profesional de esos países apenas cambió [3].

También en la mirada del entrenador

La ventaja física puede cambiar la mirada: desarrollo físico, rendimiento visible, expectativas y oportunidades (esquema interpretativo)

Cuando un entrenador imagina quién llegará lejos, no parte de cero. En cinco academias españolas, el sesgo fue más marcado en los equipos de máximo nivel de sub-14 y sub-16. En esas categorías, los nacidos antes en el año tendían a rendir más en las pruebas físicas y, en algunos grupos, sus entrenadores esperaban más de ellos; en sub-12 no se observaron esas diferencias [4]. Es un estudio transversal —una foto de un momento, que no permite saber qué fue antes—, pero sugiere que el sesgo puede depender no solo de lo que el niño hace, sino también de lo que se espera de él.

No es lo mismo que madurar antes

Es tentador pensar que el nacido en enero simplemente está más desarrollado. En el programa de talentos de la federación irlandesa, sin embargo, la edad relativa y la maduración biológica se comportaron como dos sesgos distintos y en buena parte independientes, y el de la maduración fue el más fuerte [5]. Se puede nacer en diciembre y estar muy desarrollado, o en enero y madurar tarde.

Los que se van y los que se quedan

Cada verano, algunos jugadores no vuelven. En Francia, entre más de 360.000 futbolistas que dejaron el fútbol durante o al final de la temporada 2006-07, sobraban los nacidos a final de año, sobre todo en sub-13 y sub-15 [6]. El estudio describe quién abandona, no por qué.

En el otro extremo, entre futbolistas profesionales alemanes de finales de los noventa, los nacidos más tarde respecto a la fecha de corte cobraban sistemáticamente más, sobre todo porteros y defensas, aunque no los delanteros [7]. Los autores proponen dos posibles explicaciones: que a los nacidos tarde se les exige más para ser seleccionados y que competir durante años contra mayores les hace progresar, una idea conocida como hipótesis del underdog. Es un análisis económico de un país y una época concretos, que no permite separar ambos mecanismos.

Conocer el dato no siempre basta

Saber que un jugador es de diciembre no siempre cambia cómo se le ve. En un experimento en el que ojeadores de un club profesional ordenaban a jugadores según su potencial, conocer las fechas de nacimiento no eliminó el sesgo; que el dorsal indicara el orden de edad mientras veían el partido, sí lo eliminó [8]. Es un único experimento, con ojeadores y no con entrenadores en competición.

Lo que todavía no sabemos
La mayoría de estos estudios describen cómo se distribuyen las fechas de nacimiento, no qué lo causa en cada caso. Tampoco sabemos cuántos de los jugadores descartados por ser más jóvenes habrían llegado más lejos, ni qué medidas reducen el efecto de forma duradera en un club de fútbol base.

Cómo puede interpretarse en el fútbol base

Una ventaja que se confunde con talento

En un entrenamiento de infantiles, el nacido en enero puede ganar más duelos, llegar antes al balón y tener más experiencia acumulada. En el estudio español, esas diferencias físicas aparecían en sub-14 y sub-16, no en sub-12; a partir de esas edades, es fácil leer como «tiene más talento» lo que en parte es «tiene casi un año más».

Pensemos en dos extremos del mismo infantil. Uno, nacido en enero, resuelve casi todo con un buen control y una carrera. Otro, nacido en diciembre, pierde más duelos, pero busca el pase, se orienta antes de recibir y entiende hacia dónde va la jugada. En un partido, el primero brilla más. A medio plazo, si la diferencia física se reduce, es posible que el segundo tenga más recursos. Ninguno de los dos está garantizado; lo que parece razonable pensar es que juzgarlos solo por lo que hacen hoy tiende a favorecer al primero.

La fecha de nacimiento como contexto

El mes de nacimiento puede ser un dato útil al evaluar, no para justificar a nadie, sino para contextualizar. Un jugador de diciembre que compite al mismo nivel que sus compañeros de enero puede estar mostrando algo que el resultado del día no refleja.

El experimento de los dorsales sugiere que la información sobre la edad sirve más cuando está a la vista en el momento de observar que cuando simplemente se conoce. En Cómo evaluar jugadores de fútbol base mencionábamos comparar a los jugadores teniendo en cuenta su trimestre de nacimiento; a la luz de este experimento, importa también cómo se presenta esa información.

El abandono también es una pregunta para el club

Si los nacidos a final de año tienden a abandonar más, quizá no siempre sea porque el fútbol no es lo suyo. Puede que, durante años, hayan sido los que menos jugaban, los últimos en ser elegidos o los que recibían menos expectativas, y que entre ellos hubiera talento que no llegó a desarrollarse. Como vimos en Bueno para el resultado, malo para el club, sentirse competente, autónomo y parte del grupo, junto con un clima positivo creado por el entrenador, se relacionó con seguir en el deporte y en el mismo club.

Un club puede preguntarse si en sus propias plantillas, en el reparto de minutos y entre quienes se marchan cada verano se repite ese patrón.

No se trata de dar ventaja al pequeño

Tener en cuenta la edad relativa no significa que el nacido en diciembre tenga más talento ni que deba jugar más por haber nacido tarde. Significa evitar que una diferencia de calendario, que en proporción pesa más cuanto más jóvenes son los jugadores, decida demasiado pronto quién merece una oportunidad.

Reflexión final

Nadie elige el mes en que nace, pero en el fútbol base ese mes puede influir en quién parece tener talento, en quién recibe más confianza y en quién decide seguir jugando. Que el fenómeno se conozca desde hace décadas y, al menos hasta donde se ha medido, haya cambiado poco sugiere que no basta con saberlo. Al mirar a un jugador de trece años, lo difícil es distinguir lo que es capaz de hacer del año que todavía le falta.

Artículo elaborado a partir de la investigación científica sobre el efecto de la edad relativa, la selección de jugadores y el abandono en el fútbol formativo.

Bibliografía

  1. Cobley S, Baker J, Wattie N, McKenna J. Annual age-grouping and athlete development: a meta-analytical review of relative age effects in sport. Sports Med. 2009;39(3):235-256. PubMed 19290678
  2. Helsen WF, van Winckel J, Williams AM. The relative age effect in youth soccer across Europe. J Sports Sci. 2005;23(6):629-636. PubMed 16195011
  3. Helsen WF, Baker J, Michiels S, Schorer J, Van Winckel J, Williams AM. The relative age effect in European professional soccer: did ten years of research make any difference? J Sports Sci. 2012;30(15):1665-1671. PubMed 23005576
  4. Peña-González I, Fernández-Jávega G, Castellano-Galvañ I, Moya-Ramón M. Relative Age Effects and contextual factors in male Spanish youth football: a 10-year cross sectional analysis of U12 to U16 players. Front Sports Act Living. 2025;7:1524972. PubMed 40083795
  5. Sweeney L, Cumming SP, MacNamara Á, Horan D. A tale of two selection biases: The independent effects of relative age and biological maturity on player selection in the Football Association of Ireland's national talent pathway. Int J Sports Sci Coach. 2023;18(6):1992-2003. DOI
  6. Delorme N, Boiché J, Raspaud M. Relative age and dropout in French male soccer. J Sports Sci. 2010;28(7):717-722. PubMed 20480428
  7. Ashworth J, Heyndels B. Selection bias and peer effects in team sports: the effect of age grouping on earnings of German soccer players. J Sports Econ. 2007;8(4):355-377. DOI
  8. Mann DL, van Ginneken PJ. Age-ordered shirt numbering reduces the selection bias associated with the relative age effect. J Sports Sci. 2017;35(8):784-790. PubMed 27238077

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